Ruta de los Pueblos Negros (Guadalajara)
En un paisaje característico, a las faldas del pico Ocejón (2.040 m), en el norte de la provincia de Guadalajara, haciendo límite con Segovia, y dentro de la zona del Macizo de Ayllón, se encuentran los llamados Pueblos Negros...
Son pequeños pueblos que presentan una característica común en todos ellos, su arquitectura. Sus casas están construidas en pizarra negra lo que les da un toque especial que les diferencia del resto de las construcciones populares de Guadalajara, y por que no, del resto de España.
Podrás observar a tu paso todos los pueblos que pertenecen a esta zona como son: Campillejo, El Espinar, Campillo de Ranas, Roblelacasa, Robleluengo, Majaelrayo, Valverde de los Arroyos, Zarzuela de Galve.
Una de las zonas mejor conservadas de España con unos paisajes que conservan toda su belleza, vírgenes de la explotación del hombre.
A un paso de Madrid y de Guadalajara, le hacen ser una verdadera ruta de fin de semana para todo el mundo que quiera escapar de la rutina de la gran ciudad y así mismo visitar unos paisajes y pueblos verdaderamente encantadores para el viajero.
Destaca la silueta del pico del como permanente guía en el horizonte. Cualquier época del año es buena para visitar la zona pero para contemplarla en todo su esplendor la mejor época para visitarla es en Otoño y Primavera . En el invierno, con un manto nevado, está zona es de una belleza inusitada. Si eres aficionado a las setas no te pierdas venir a buscar la gran cantidad de especies que se crian en sus bosques, sobre todo los níscalos que se crían en gran cantidad en la zona. Podrás comprobar así mismo la gran cantidad de animales que deambulan por ella: jabalies, corzos, perdices, conejos, aguilas perdizeras, etc. Podrás disfrutar de los hayedos más meridionales de España, los Hayedos de Cantalojas y el Hayedo de Montejo.
COMO IR
Desde Madrid: A2 (Guadalajara) - CM101
(Carretera de Fontanar) - Humanes - Zarzuela de Galve
Si queremos evitar la autovía A2, desde Madrid tenemos la posiblidad de ir por Guadalix - Torrelguna y coger la N-320 que llega hasta Guadalajara.
También existe la posibilidad de ir por Torrelaguna - Patones ( M-102) - Uceda ( CM-1002) - Cogolludo ( CM-1001).
HISTORIA
Aunque no se sabe con exactitud hasta la dominación árabe si los pueblos pertenecientes a esta zona existieron como tal, si se sabe que la zona del Macizo de Ayllón hacia el año 600 a. de C. algunas tribus indoeropeas penetraron en la Península Ibérica, huyendo de los germanos del Bajo Rhin. Los celtas, uno de los grupos étnicos más importantes, se asentaron en lo que habría de ser más tarde Castilla, funsionándose en algunos puntos con los íberos y dando lugar de esta forma a la aparición de poblaciones celtíberas. En ambas vertientes del Sistema Central se hallaban grupos de tribus celtas. En la septentrional se ubicaban los vacceos. Estos grupos eran pueblos ganaderos que vivían en los castros, pequeñas aldeas agrupadas en torno a la citania.
Cuando entre los siglos III y II a. de C., se produce la invasión romana, la península quedó dividida en dos zonas, la Citerior y la Ulterior, cambiando ésta última su nombre por el de Tarraconensis, en el año 27 a.de C.. En esta provincia residías los celta y los celtíberos, gente aguerridas, acostumbradas a la lucha, que oponían una dura resistencia ante cualquier intento de invasión. Esto les permitó conservar sus estructuras económicas y sociales, no sólo bajo la dominación de Roma, sino también cuando los godos ocuparon Hispania.
La invasión árabe, en el siglo VIII, supuso la despoblación de ambas mesetas, pues, al convertirse éstas en tierra de nadie, sus habitantes huyeron hacia el norte. Parece ser que en el Macizo la despoblación no fue total, permaneciendo habitadas pequeñísimas aldeas que fueron pobladas por los árabes, quienes las cambiaron el nombre, cual debió ser el caso de Almiruete.
Iniciada la Reconquista y a la muerte de Almanzor el conde Sancho García recuperó parte de las tierras situadas al sur de Soria y Segovia. Pero dado el perfil casi inexpugnable de esta zona, los ejercitos cristianos no pudieron ocupar esta zona hasta el año 1085, siendo Alfonso VII, su capitán. Caudillos insignes como Fernán González o incluso el propio Rodrigo Díaz de Vivar, no lo consiguieron antes de esa fecha, aún cuando las tierras próximas habían dejado ya de ser moriscas un siglo antes.
Se inició entonces la tarea de reconstruir las zonas devastadas, repoblándose la región con vascos y cántabros. Alfonso VII fue el principal propulsor de esta labor repobladora, pues era consciente de que los asentamientos en los límites de las áreas conquistadas aseguraban las fronteras contra nuevas invasiones.
La presura era la forma usual de ocupación de las tierras liberadas, se roturaban los terrenos baldíos o abandonados, se sembraban con cereales y se tomaba posesión de la tierra. Sin embargo era la ganadería la actividad predominante durante estos siglos ya que los sembrados podían ser facilmente quemados y arrasados. Así se concreto una sociedad tipicamente ganadera, que se concretó en las Comunidades de Villa y Tierra. La villa era el centro neurálgico y cada comunidad tenía leyes propias, expresadas en su fuero. En cada comunidad se consideraban propiedad privada las tierras de labrantío, mientras que los pastos, bosques, etc eran bienes comunales, para cuya mejor administración las aldeas se agrupaban en divisiones arbitrarias de la Tierra, contando cada una de ellas entre cuatro y ocho pueblos, siendo la denominación más común de esta agrupación de pueblos sexmero.
Los pueblos pertenecientes a la zona de los pueblos negros pertenecían a el sexmo de Transierra, pertenecientes a la villa de Ayllón.
Los siete sexmeros de los comunes de Ayllón se reunían, con un escribano y un receptor en la Casa de la Tierra, sita en la villa y hay se discutían los asuntos de la comunidad, de acuerdo con las leyes contenidas en su fuero.
Así disponían de milicias propias formadas por las velas (es decir habitantes de los sexmos que eran elegidos para integrar el ejército comunero). Este se hizo famoso por su valor, en el año 1212, cuando combatió gloriosamente en las Navas de Toledo, junto con los vascos y la milicia comunera de Segovia, estando dirigidos en aquella batalla por don Diego López de Haro, señor de Vizcaya y alférez mayor del Rey de Castilla, Alfonso VIII.
D. Fernando de Antequera quien sería más tarde Rey de la corona de Aragón, era en el año 1411 señor de Ayllón.
Paralelamente al discurrir de la actividad diaria de la Comunidad , fue cobrando importancia la figura del seño feudal, en detrimento de las libertades comuneras.
En 1453 D. Juan Pacheco de Luna, primer marqués de Villena, a la muerte decapitado de su padre D. Alvaro heredó el señorío de Ayllón, y en cuya casa quedaría el señorío de Ayllón hasta la disolución de los señoríos a principios del siglo pasado.
Un siglo más tarde, a mediados del XIV, el ejército comunero de Ayllón fue uno de los primeros en apoyar la causa de Enrique I de Trastamara, frente a las pretensiones de Pedro I El Cruel.
El pastoreo con ganadería principalmente trashumante, será hasta finales del XIX la principal fuente de riqueza de estas tierras, sin olvidar la influencia de la importante y compleja organización de la Mesta. Las juntas que se celebraban cada otoño en la ladera septentrional de la sierra tenían a Ayllón como frecuente sede. Todavía hoy en día nombres como el corral de la Mesta, en Campillejo recuerdan esta incluencia.
Al realizarse la actual división de provincias, en el año 1833 la comunidad de Ayllón quedó fraccionada, repartiendose sus pueblos entre Segovia, Soria y Guadalajara, quedando así estos pueblos definitivamente enclavados en la provincia de Guadalajara y no en Segovia como había sido hasta entonces.
Más fotos de la zona.
|